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Isaías Medina Angarita

 

Labor Política

            Medina Angarita, siempre fue blanco de propagandas contrarias a su persona, a su llegada a la Presidencia de la República se creía que tenía ideas dictatoriales.

            Ya para al finalizar el período constitucional de López Contreras, se abre el proceso electoral a base de la elección indirecta del Presidente, pues la verificaba el Congreso Nacional. El gobierno piensa en el diplomático doctor Diógenes Escalante, amigo y paisano del Presidente López, pero el jefe de Estado se inclinó por el entonces coronel Isaías Medina Angarita. Otro candidato, pero de raíz popular, fue el insigne novelista Rómulo Gallegos, considerada candidatura simbólica por la dificultad de su triunfo. El Congreso, de mayoría oficialista, designó a Medina Angarita Presidente de la República por 130 votos, contra 13 a favor de Gallegos, 2 para Escalante, 1 para el doctor Luis Gerónimo Pietri y uno para José Izquierdo.

            Medina Angarita, inauguró y mantuvo hasta el final de su mandato una política exenta de persecuciones, ni encarcelamientos o exilios, procurando la armonía y nuevas bases de sustentación y consenso; abrió un abanico de expectativas, ganándose pronto la máxima popularidad. Poco antes de junio de 1941, la actividad diplomática del régimen se inauguró con la aprobación por el Congreso, después de prolongados e intensos debates, del Tratado sobre Demarcación de Fronteras y Navegación con Colombia.

            Hechos demostrativos de que el presente gobierno fue más liberal que el de López Contreras son los siguientes: la legalización del partido Acción Democrática (AD), llamado anteriormente PDN, que estuvo en la clandestinidad, cuyo fundador fue Rómulo Betancourt, junto con otros organizadores. También se caracterizó por el mantenimiento de un clima de libertad de prensa y otros medios, de garantías ciudadanas y la existencia de una permanente tranquilidad pública; la creciente despersonalización del Gobierno y el cumplimiento de la Constitución y las leyes, más el ingreso en la Administración de personalidades que inspiraron confianza en el pueblo.

            Organizó una agrupación de partidarios de la política del Gobierno para estimular seriamente el auge partidista. Surgió el Partido Democrático Venezolano (PDV) en 1943.

            El Gobierno legalizó igualmente el partido Acción Nacional, cuyo núcleo original, desde 1936, fue la Unión Nacional Estudiantil (UNE), encabezado por el doctor Rafael Caldera, Pedro Ángel del Corral, entre otros.

            Otros aspectos fueron la reforma constitucional de 1945, que instituyó la elección directa de los Diputados del Congreso; el voto femenino para los concejales; mantuvo para toda elección la edad mínima de 21 años y ser alfabeto; la iniciación de la reforma del Poder judicial, contra el cual había muchas críticas y quejas; la reforma agraria (1945) para comenzar la renovación en el campo, pero sin agredir el latifundismo; creación de la Junta de Producción Nacional, destinada a otorgar asistencia financiera a esta producción no minera; aplicación de un importante programa de edificaciones escolares primarias y secundaria; nuevos planes para la Universidad Central y la Universidad Rural.

            Medina Angarita, visitó a los países bolivarianos, realizada por primera vez por un Presidente en ejercicio, en compañía de Tito Salas y Andrés Eloy Blanco. Esta visita no era simplemente de cortesía y acercamiento, sino que se correspondía con la brillante tradición histórica procedente de la Emancipación, que equivalía a un refrescamiento de aquellas glorias. Recíprocamente, recibió las visitas de los mandatarios: del Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia,  Paraguay, entre otros.

 

Labor económica

            Medina Angarita, al asumir el poder, la situación fiscal no era nada buena, pues por causa de la guerra mundial las entradas por concepto de derechos de importación habían venido disminuyendo progresivamente y el Gobierno se encontraba en una situación difícil, aunque no desesperada. Las escasas reservas no eran superiores al saldo deudor pendiente con el Banco Central de Venezuela. La situación continuó agravándose cada día más pues las importaciones eran cada vez menores, y quedaba como único sostén efectivo para el mantenimiento de nuestros gastos públicos el producto de la renta interna, en momentos en que la situación económica del país en general no podía aceptar nuevas cargas impositivas. Sin embargo el gobierno, desde el primer momento, tomó las medidas necesarias a fin de economizar en aquellas partidas globales de gastos generales que no afectaban los sueldos, y cambió el sistema de ayuda a los agricultores, que había venido gravando los gastos del Tesoro en aproximadamente 20 millones de bolívares anuales, por un sistema que estimulando la mejor producción atendiera en forma debida a los agricultores, sin causar tanto aumento en los gastos públicos, limitados a cubrir las erogaciones imprescindibles del organismo burocrático y a terminar las obras que había dejado en curso de ejecución la Administración anterior. En todo momento trató de conservar el equilibrio del presupuesto, procurando no suprimir empleos ni rebajar sueldos, a fin de que por medidas del Estado no se precipitara la crisis económica que era de esperarse como consecuencia de condiciones exteriores. Sin embargo, hubo un momento en que la situación fiscal se agravó notablemente debido a la disminución de la renta petrolera, fuente principal de nuestra renta interna.

            Medina Angarita, dio los primeros pasos para iniciar la reforma impositiva, nombrando una comisión redactadora del Proyecto de Ley de Impuesto sobre la Renta. Consecuencia de la vigencia de esa Ley debía ser el descargo fiscal en algunos ramos de la renta, especialmente en la rebaja de aforos arancelarios, pues no quería el Estado hacer esa Ley un nuevo arbitrio rentístico, sino una nueva forma de impuestos más justa, más equitativa, cuya mayor carga debía recaer sobre los de mayores posibilidades económicas, aliviando a las clases pobres y humildes.

            Conocida la situación del Tesoro para mediados de 1941, y en la necesidad del Gobierno de cumplir con su función de dotar al país de aquellas obras que necesitaba para su propio desarrollo, se estudió el Plan de Obras Públicas; y fue entonces cuando el Gobierno recurrió a solicitar un préstamo de Bs. 68.000.000, de los cuales sólo fueron percibidos Bs. 24.000.000, en tres emisiones sucesivas de Bs. 8.000.000 c/u, porque los beneficios de la Reforma Petrolera y de la Ley de Impuesto sobre la Renta, cuyo resultado sobrepasó las expectativas, pusieron al Estado en posesión de cuantiosos recursos propios que le permitieron desarrollar su programa de obras públicas sin acudir a recursos extraordinarios.

            La Administración que presidió Medina, procuró en todo momento, que los recursos del Estado fueran utilizados en el fortalecimiento y modificación de nuestra vida económica. Créditos industriales, créditos agrícolas y pecuarios fueron dados siempre con ese criterio, sin que en su otorgamiento influyeran para nada circunstancias de orden político. En momentos conflictivos para los agricultores, el Banco Agrícola, mantuvo siempre precios límites remuneradores para los productores. Así, que los alimentos que antes se importaban, comenzaron a producirse en el país, y aumentó considerablemente la producción de papas, arroz, oleaginosas y algodón, pues a la industria textil se le presentaba la oportunidad de un gran desarrollo.

            La producción de arroz, que en 1941 representaba escasamente el 20% de la requerida por el país, en el año de 1942 sobrepasó el 50%. En el año de 1941 se compró en el exterior la cantidad de 4.000.000 Kgs. de papas, para 1942 no fue necesario importar ni un Kg. Los créditos agrícolas, pecuarios e industriales, concedidos por el Banco Agrícola y Pecuario o por el Banco Industrial, alcanzaron una crecida cantidad de millones.

            Una de las obras más importantes fue la Reforma Petrolera en 1943, ya que por medio de esta se proponía lograr una más justa participación del Estado en la explotación petrolera; que la refinación de nuestro petróleo se hiciera principalmente en Venezuela; y que la industria petrolera fuera una fuente de trabajo para los venezolanos.

            El aumento de los impuestos de hidrocarburos y la intensidad de la exportación petrolera ocasionada por las necesidades de las naciones aliadas que participaban en la segunda guerra mundial, trajo como consecuencia lógica un crecido aumento en los dólares que entraban en el país. Como consecuencia de esta situación, que dejaba en manos de particulares grandes cantidades de dinero sin uso, hizo aumentar los depósitos bancarios.

            El presupuesto para el año económico 1945 -1946 era el mayor que había tenido la República hasta entonces; y con sólo Bs. 24.000.000 en la deuda externa causado por el plan de Obras Públicas, el Tesoro Nacional, el 1° de octubre de 1945, tenía Bs. 272.000.000.

            El gobierno de Medina nunca perdió de vista neutralizar en la economía nacional las anomalías que provoca la riqueza petrolera, fomentando la producción procurando acercar sus costos a los niveles mundiales.